La religión es parte importante en la vida de muchas personas, hoy en día existe un sin número de denominaciones y tendencias espirituales. Yo en lo particular estoy más orientada al lado cristiano - evangélico. Pero me encantan los rituales, las tradiciones, la vestimenta y los olores que hay en otras denominaciones por ejemplo las de la iglesia católica, es increíble que estén tan bien organizados, que tengan representantes en todo el mundo y que sean parte de la misma organización.
Para este trabajo de campo, elegí asistir a una iglesia cristiano - evangélica llamada La Viña en Guatemala, ubicada en la zona 2, Ciudad Nueva.
La organización de la iglesia, está a cargo de los miembros de la misma, existe una división de roles encomendada a varios grupos integrados por hombres y mujeres voluntarios, liderados por una pareja de líderes que tienen a su cargo darle seguimiento al equipo de parqueo, bienvenida, ofrenda y limpieza cada equipo está conformado con 15 a 25 miembros, que son turnados según sus propias agendas y posibilidades.
Al llegar, había un grupo de 5 servidores encargados de ubicar a los visitantes, todos ellos muy amables, e identificados con playeras fosforescentes. Al ingresar al salón principal, había un grupo de mujeres dando la bienvenida, entregando el bosquejo para la prédica, e indicando lugares para sentarse, no había división entre hombres y mujeres, cada una de las integrantes de esta comisión estaba identificada con un uniforme azul y una blusa blanca con el logo de la iglesia.
El interior de la iglesia, era discreto, paredes blancas y azules. El salón era cuadrado, al fondo el logotipo naranja de la iglesia, una superficie alta alfombrada en azul decorada con varios arreglos de flores naturales en colores alegres, y el equipo de los músicos. Del lado derecho había una lámpara alta y algunos instrumentos, delante de ello una mesa llena de diferentes panes y vino, y un pulpito de plástico transparente.
Por ser una iglesia cristiano - evangélica, no había imágenes, de ningún tipo. Además no se observaron tampoco candelas ni olores provenientes a incienso ni nada por el estilo.
Había aproximadamente unas 200 personas en el servicio, hombres, mujeres y niños de diversas edades, vestidos tanto de traje sastre como de manera casual, casi todos de pantalón, eran pocas las mujeres que llevaban falda, en general las que llevaban eran mujeres mayores.
Se inicio con la bienvenida por parte de los pastores de jóvenes, con una oración, ambos vestidos de manera convencional, el vestido con pantalón formal y camisa a rayas y ella con pantalón de lona y una blusa casual. Luego de la introducción, inicio la alabanza, conformada por los músicos de la iglesia, el 90 % de la música eran alabanzas alegres, la gente aplaudía y cantaba, otros dedicaban el tiempo para oración, la gente a pesar de estar muy animada se movía en su mismo lugar nada demasiado llamativo. Las últimas canciones fueron un poco más emotivas, la gente ya no aplaudía solo cantaba, y oraba, incluso había personas llorando. Había personas orando por otras personas.
Para darle fin al momento de la alabanza y adoración, apareció el pastor principal, quien iba vestido de manera casual llevaba una camisa y encima un suéter, en las manos la computadora portátil y su biblia. Hizo una oración pidiendo por todas las necesidades de las personas presente, pidiendo a Dios por su bendición y protección, de fondo se escuchaba una música tranquila acorde al momento. Un grupo de jóvenes entro al recinto a recoger a los niños, desde los más pequeños a jóvenes de 12 años para llevarlos a las aulas, el ir era opcional.
Luego de la oración, se dieron anuncios generales, que apreciaron en dos pantallas una de cada lado, se invito a los servicios entre semana y a una reunión de jóvenes que se llevaría a cabo el próximo sábado. Pidió que la gente nueva levantara su mano, les solicito que se pararan, servidores se aceraron a darles la bienvenida y una tarjeta. Acto seguido se hizo se hablo de la importancia del diezmo y las ofrendas, la gente se paro para hacer fila e ir a depositar su sobre con dinero un dos recipientes especiales que sostenían dos parejas quienes luego oraron por lo que Dios haría con ese dinero y por la bendición y multiplicación de lo que se dio.
El pastor inicio a hablar sobre amarnos los unos a los otros, y en la importancia que eso tiene no solo para el medio en el que nos desenvolvemos a nivel personal como laboral, sin delante de los ojos de Dios, hablo del sacrificio que Jesús hizo y del amor que Dios tuvo por nosotros al dar la vida de su hijo a cambio de nuestro perdón. Se leyeron varios versículos del nuevo testamento y de proverbios y de los salmos. Para hacer énfasis en lo que iba diciendo para ampararlo con la palabra de Dios. En la importancia que hay de perdonar a quienes nos han ofendido por de de la misma manera en la que juzguemos y perdonemos Dios lo hará con cada uno de nosotros.
La actitud de las personas durante el servicio fue de mucho interés, el pastor hacia preguntas, pedía la participación de los asistentes de diversas edades. La gente aplaudía en determinados puntos en especial cuando se le daba gracias a Dios, algunas veces se escucho decir amén, pero eran dichos por mujeres grandes, los jóvenes se dedicaban a escuchar. Por mi parte me encontraba en la quinta fila, sentada con dos amigos, observando y escuchando todo lo que pasaba a mi alrededor, conocía las alabanzas y me sentía cómoda con lo que estaba pasando, la gente fue muy amable en todo momento.
Al finalizar la predica el pastor llamo a quienes quisieran oración, varias personas pasaron al frente, el hablaba del perdón y de su importancia, decía que perdonaran a quien les había causado algún daño, y que pidieran perdón si habían lastimado a alguien. Algunas personas se hincaban mientras otras oraban por ellos. Poco a poco iban regresando a sus lugares, cuando ya todos estaban sentados el pastor dio gracias a Dios por la vida de quienes asistieron, de sus familia y por Guatemala, acto seguido, su esposa invito a todos a tomar la Santa Cena, leyó la biblia y pidió que se hiciera una fila de cada lado, las personas pasaron con las dos parejas de servidores que se encontraban enfrente, tomaron el pan y el vino y regresaron a sus asientos, procedieron a hacer una oración y cada quien prosiguió a comer el pan y beber el vino. El pastor dio las palabras finales y despidió a los asistentes.
Muchas personas se levantaron y se fueron, otras se quedaron adentro platicando. Al salir del de salón, área de la cafetería estaba llena de mucha gente, todos platicando y comiendo con su familia y amigos.
La actividad estuvo muy interesante, la prédica y la alabanza superaron las expectativas que llevaba, el pastor era carismático y se veía que había preparado bien la prédica. Todo estuvo muy organizado, desde el ingreso al parqueo hasta el momento de ir afuera a compartir.

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