Como parte de los trabajos de campo a realizar para el curso de Cultura Organizacional del primer semestre del segundo año de la Maestría en Adm. y Desarrollo de Recursos Humanos, se realizó una visita al Mercado Santa Ana de la zona 5.
Iniciamos reuniéndonos varios compañeros en Burger King de la zona 5, platicamos un rato sobre lo que íbamos a realizar y luego nos dirigimos a dejar los carros a una sola casa para ir en un solo vehículo.
Tuvimos la suerte de que el esposo de una compañera conoce a varias personas del mercado por lo que la gente fue más accesible, por lo que pudimos platicar con ellos con más facilidad.
La información recabada fue mucha, pudimos observar que la infraestructura es principalmente hecha con palos de madera, láminas y lona, que permiten montar y desmontar diariamente, ya que se encuentra en una calle que después de las cuatro de la tarde de lunes a viernes, es paso vehicular.
Su población es relativamente joven, la media de los entrevistados fue de 22 a 36 años, casi no se encontraron personas de la tercera edad, en cuanto a su religión, creen que hay más católicos, aunque también hay muchos evangélicos.
En cuanto a su organización, poseen un comité, que los representa delante de la municipalidad y de otros mercados, cuando tienen alguna reunión o negociación, los miembros son quienes dan la cara por todos ellos. El presidente es hombre, sin embargo existen dos mujeres. La mayoría considera que un hombre o una mujer sin importar su nivel de educación, sino que sea “chispudo” puede representarlos bien, solo que tienen que tener carácter fuerte para poder hacerlo bien. Los impuestos son pagados directamente a la municipalidad por cada uno de los dueños de los puestos, no recolectados por los miembros del comité, a parte de ese pago, no tienen que pagar ningún otro impuesto, ellos saben que el fin de estos pagos es no solo para tener un lugar en donde vender sus productos, sino que además el dinero que el gobierno recauda es para hacer carreteras y obras públicas, casi todo el tiempo, porque también están conscientes de que mucho del dinero de los impuestos, es robado por las autoridades de gobierno peor no les queda de otra que pagarlo.
Casi toda la gente que trabaja en el mercado proviene de algún otro departamento, usualmente el padre de familia o el esposo, tomaron la decisión de venir a vivir a la capital en busca de mejores oportunidades. La mayoría se dedicaba a la agricultura por lo que seguir dentro de esa área fue considerada la mejor opción. Quienes no son de la capital, transportan sus productos en picops propios, saliendo algunos desde las 4 de la mañana y otros a las 4:30 para iniciar a montar sus puestos a partir de las 6 para poder estar con sus puestos listos, ya que el mercado inicia actividades a las 7 am.
La compra de los productos es realizada tanto en el Cenma como en la terminal de la zona 9, los precios tienden a variar entre ambos, cuando es más factible prefieren dirigirse hacia el Cenma, muchos poseen carro propio para transportar su producto, y quienes no tienen piden a sus compañeros colaboración para poder transportar la mercadería, el mercado también cuenta con el servicio de un camión, que se pone de acuerdo con ellos para reunirse ya sea en la terminal o en el Cenma para ayudarles a transportar la mercadería, el precio de este transporte, depende de la cantidad que cada uno quiera subir a él. Hay quienes prefieren utilizar su propio picop en vez de incurrir en más gastos.
Con respecto al aumento de los precios, es dependiendo de qué producto compren y de la temporada, todo ha ido subiendo gradualmente, solo cuando hay escases, es que las cosas suben de precio y eso los perjudica en algunas ocasiones, en otras logran vender muy bien sus productos.
Al hacer una comparación entre este mercado y el Cenma o la terminal, consideran que hay mucha diferencia, ya que ellos no venden en las mismas cantidades ni en el volumen que esos otros mercados manejan, este es un mercado peatonal, de fácil acceso por varias vías, que le permite a los vecinos adquirir productos frescos y de buena calidad, sin tener que ir tan lejos, los precios son competitivos, el lugar casi siempre está limpio, ya que cada uno se hace cargo de su propio pedazo, después de levantar sus puestos dejan limpio para que los carros puedan circular bien, además poseen la ayuda de la policía de mercados, que les brinda seguridad, por otro lado ellos mismos están coordinados internamente para protegerse de los ladrones, ya que todos se cuidan entre todos, si llegan a encontrar al alguien robando según dicen, lo capturan y luego se lo entregan a los policías que cuidan el mercado. En cuanto a la criminalidad en el país, creen que desde hace mucho tiempo las cosas no estaban tan mal en Guatemala, no confían en la policía ni en el ejercicito ya que consideran que son también cómplices de los delincuentes, saben que no todos pero sí que muchos son malos.
Sus contratos son de manera verbal, al realizar una compra o venta de productos, si alguien no cumple, no le vuelven a comprar, y hablan con sus demás compañeros de lo que les paso y así sucesivamente para que los demás tampoco le compren. Confían en la palabra de los proveedores, pero los prueban al principio con poco. No siempre le compran a la misma persona todo depende también del precio.
Con respecto a los niños dentro del mercado, hubo un gran número en el tiempo de la visita, usualmente acompañan a sus madres a realizar las compras, ya sea en la mañana antes de la hora del almuerzo o los fines de semana.
Muchos de ellos se saben mestizos por la mezcla de razas que ha habido, sin embargo algunos de ellos dicen que sus papas son indígenas, quienes dijeron ser indígenas se sienten muy orgullosos de sus raíces. A los ladinos los identifican casi siempre como a las personas que tienen más capacidad económica, que visten con ropa más cara o que poseen mayor nivel de educación. Se sentirían ofendidos si alguien les dijera indio, ya que la palabra no es indio sino indígena, saben que el término indio o india es un insulto, porque consideran que es un sinónimo de tonto o necio.
En cuanto a la crisis económica, consideran que aún estamos a tiempo de hacer algo por el país, culpan al gobierno por la mala inversión y robo del dinero, y creen que si dejaran de robar tanto, si hubiera más seguridad e invirtieran en nuevos negocios, eso daría oportunidad de trabajo para muchas personas. Se necesitan gobernantes capaces, honestos pero sobre todo honrados y que quieran lo mejor para Guatemala.
La experiencia nos resulto muy interesante, ya que pudimos interactuar con ellos, incluso aprovechamos el tiempo para hacer algunas compras.
Regresamos a la casa en donde estaban los carros para compartir la información que habíamos recabado y comparar, estábamos tan entretenidos que uno de nuestros compañeros dejo sus llaves dentro del carro y se dio cuenta hasta que era hora de regresar a su casa, mientras esperábamos al cerrajero de la aseguradora, terminamos de compartir ideas y de pasarnos las fotos que cada uno había tomado.
La experiencia no sólo fue gratificante, sino una excelente oportunidad de aprendizaje.
La experiencia no sólo fue gratificante, sino una excelente oportunidad de aprendizaje.

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